Casa Mínima: retiro Passivhaus en los Valles Pasiegos
Creada por Estudio Mínima, un espacio de diseño sostenible en Cantabria donde encontrarse con la naturaleza y la calma.
Casa Mínima:
habitar con atención, construir con alma
En el corazón de los Valles Pasiegos, Casa Mínima nace de una ruina y una certeza: es posible construir de otra manera. Más consciente. Más silenciosa. Más honesta.
Donde otros veían escombros, nosotros vimos memoria y materia. Restauramos la antigua cabaña con respeto y precisión, aplicando el estándar Passivhaus y usando materiales naturales: cal, piedra, madera.
Cada decisión fue un acto de escucha. Abrimos la casa a la luz conservando su alma rural. Reciclamos vigas para darles nueva vida como muebles. Aquí, la arquitectura no impone: se ofrece.
Casa Mínima es un refugio para quienes buscan una experiencia auténtica de turismo sostenible en Cantabria. Pero también, y sobre todo, para quienes intuyen que otra forma de habitar el mundo es posible.
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¿Qué hace única a Casa Mínima?
Certificación Passivhaus
Alta eficiencia energética, temperatura interior constante y confort real durante todo el año.
Materiales naturales y locales
Cal, madera, piedra seca y otros materiales orgánicos cuidadosamente seleccionados para reducir el impacto ambiental.
Equilibrio entre tradición y contemporaneidad
Respetamos la arquitectura original y su carácter rural, pero abrimos el espacio a la luz y lo adaptamos a una forma de habitar actual y consciente.
Ubicación excepcional
En plena naturaleza, pero accesible, en uno de los valles más auténticos y serenos de Cantabria.
Casa Mínima no es solo un alojamiento: es nuestra manera de estar en el mundo.
Con atención, con cuidado, y con la alegría de compartirlo
Zona de día
Un espacio abierto que integra cocina, comedor y sala de estar. Grandes ventanales enmarcan el paisaje y disuelven los límites entre interior y exterior. La luz natural transforma el ambiente a lo largo del día, como una coreografía silenciosa.
Dormitorios
Dos amplias habitaciones concebidas como verdaderos refugios de descanso. La sencillez, los materiales nobles y las vistas cuidadosamente enmarcadas crean una atmósfera de serenidad profunda.
Baños
Dos baños completos y un aseo que continúan el lenguaje esencial de la casa. Acabados minerales, texturas suaves y una estética sobria convierten el ritual cotidiano en una experiencia sensorial.
Espacios exteriores
Un gran patio abierto al paisaje prolonga la experiencia habitable hacia el exterior. Pavimentado con losas de piedra recuperadas, es un umbral entre la casa y el campo: un lugar para contemplar, conversar o simplemente dejarse estar.
Reserva tu estancia
Casa Mínima se alquila completa para garantizar una experiencia íntima y exclusiva. Consulta el calendario de disponibilidad y reserva directamente.
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Diseño esencial, confort absoluto
Casa Mínima combina la pureza del diseño pasivo con todas las comodidades para una estancia sin renuncias. La arquitectura Passivhaus garantiza confort térmico, silencio y calidad del aire durante todo el año. El mobiliario, diseñado y escogido con cuidado, une belleza y funcionalidad sin artificios.
Con capacidad para 6 personas, está pensada para compartirse: en familia, entre amigos, o en pareja. Ofrece tanto espacios de convivencia como rincones de intimidad.
Prestaciones:
Aislamiento térmico de alto rendimiento.
Ventilación mecánica con recuperación de calor que garantiza aire puro y temperatura estable.
Control perfecto de la humedad interior, creando un ambiente sano y equilibrado.
Cocina totalmente equipada con electrodomésticos de alta eficiencia energética.
Estufa de leña estanca, diseñada especialmente para casas pasivas.
Distribución:
2 dormitorios con cama king size.
2 baños completos + un aseo.
Sala de estar-comedor.
Cocina integrada.
Patio exterior.
150 m² de superficie.
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Perfectamente conectada
Montaña: Casa Mínima está inmersa en el valle del Pisueña y abierta a los otros dos grandes valles pasiegos: Miera y Pas. Cada uno ofrece rutas de senderismo, cascadas, hayedos y prados que conservan el carácter ancestral de la zona.
Mar: a 40 minutos de las playas salvajes del litoral cantábrico.
Cultura: a 10 minutos de pintorescos pueblos tradicionales con arquitectura vernácula y gastronomía auténtica.
Gastronomía: Pequeños productores locales, mercados semanales y restaurantes tradicionales a menos de 10 minutos.
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Privacidad absoluta
Ubicada en una finca privada de 20.000 m², la casa queda envuelta por un paisaje sereno y sin interferencias.
El acceso, a través de un pequeño bosque, forma parte de la experiencia: un breve tránsito hacia el silencio.